Bodegas Teatrales

11 de Mayo Día Nacional del Teatro

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Nacimiento
Este colectivo profesional independiente nace a pocos días del plebiscito del SI y el No.
En octubre del año 1988, alrededor de 40 artistas, entre actores, plásticos y diseñadores, se reúnen en un galpón ubicado en Independencia, perteneciente a la familia Lobos Medel, padres de Jorge; joven aprendiz de trompeta, para reunirse con el actor y director Andrés Pérez Araya, quién se encuentra de vacaciones en Chile y que en unas semanas más retornará a Paris donde trabaja en una de las compañías teatrales más prestigiosas de Europa.
Andrés se reúne con estos artistas para proponerles trabajar en un montaje teatral que hable del amor, y que sea de un autor chileno; dice:

“…trabajaremos metodológicamente según lo aprendido con la maestra Arianne Mousckinne y su Compañía “Theatre du Soleil”…


Esa es la invitación. No hay plata. Hay que conseguir sala para ensayar, vestuario, etc. Después de unos minutos de evaluar la situación unos se despiden y abandonan el lugar, otros están eufóricos, tratando de resolver cada inconveniente.
Este es el marco en que nace el Gran Circo Teatro; todos los que se quedan tienen la experiencia de hacer teatro de calle, una ilimitada capacidad soñadora y gran cariño y admiración por Andrés Pérez Araya. Al cabo de unos días llega a manos de Andrés, a través de Willie Semler “Las Décimas de la Negra Ester”, poema escrito por Roberto Parra. El tiempo trascurrido entre la lectura, deslumbramiento y decisión de inspirarse en este poema para el montaje fue una sola cosa; Pérez Araya tiene su grupo, la inspiración, ahora solo hay que empezar a trabajar. Y empieza la aventura.
En Chile, en general el teatro es visto de manera muy superficial y la empresa privada tiene poco o nulo interés en apoyar estas iniciativas; por lo tanto hay que trabajar con mayor intensidad; ser creativos, rigurosos y al cabo de unas semanas, autogestionan la concreción de cada una de las etapas propuestas; existe un equipo de producción, diseñadores, actores, colaboradores, aprendices y un universo propuesto por el autor que investigar, personajes por acoger, obstáculos que resolver. Al cabo de 45 días de trabajo de un viaje irrepetible, se estrena “LA NEGRA ESTER”; pero la aventura teatral del Gran Circo Teatro no termina allí, al contrario vienen los montajes: “EPOCA 70, ALLENDE”; “NOCHE DE REYES” y “RICARDO II”; “POPOL-VUH”; “LA CONSAGRACIÓN DE LA POBREZA”, “MADAME DE SADE”, “NEMESIO PELAO, QUE ES LO QUE TE HA PASAO?”, “VISITANDO AL PRINCIPITO”; “LA HUIDA”.

Es el año 2001 y es necesario hacer un alto. Han transcurrido 11 años desde que en Chile asumió como presidente don Patricio Aylwin Azocar, primer presidente electo democráticamente desde que fue derrotada la dictadura de Pinochet. Luego viene la presidencia del señor Eduardo Freí Ruiz-Tagle, seguido del gobierno del señor Ricardo Lagos Escobar, gobierno que propone como plataforma de gobierno poner énfasis en la defensa de los derechos humanos y en el fortalecimiento de la Cultura. Durante estos gobiernos, estos han pedido disculpas públicamente al país por los atropellos a los derechos humanos de muchos chilenos, pero no hay justicia en torno a ellos. Se ha profundizado en el modelo neoliberal y los trabajadores y trabajadoras esperan pacientemente que todas las promesas de bienestar económico, seguridad ciudadana, participación social sean una realidad en el país, pero esto no sucede, al contrario el país está inmerso en un confusa realidad, en la esquizofrenia de que siendo un país con un alto per capita, muchos chilenos apenas pueden sobrevivir. El Gran Circo Teatro, conocedor de la realidad que vive el país, puesto que muchos de ellos son hijos de trabajadores modestos y provienen de familias de las diversas regiones de Chile y como una manera de romper con el centralismo cultural y de compartir sus trabajos teatrales, gestiona innumerables giras a regiones; en oportunidades fue apoyado por privados, pero la realidad es que mas del 80% de sus giras fueron financiadas por la propia compañía. Visitaron en distintas oportunidades; Punta Arenas, Puerto Montt, Temuco, Concepción, Talca, Valparaíso, San Antonio, El Salvador, Copiapó, Coquimbo, Antofagasta, Tocopilla, Calama, Iquique, Arica. Entre los años 1989-1994, el Gran Circo Teatro fue invitado a los Festivales Internacionales de Teatro mas idóneos de la época, en ese caso el estado otorgó ayuda en términos de facilitar algunos de los 24 o 28 pasajes necesarios para concretar estos compromisos culturales, donde la compañía pasaba a ser la cara visible de este país del que solo se sabía que “…había sido gobernado por Allende y por Pinochet”. Visitaron los Festivales de Montreal –Canadá-; Londres, Manchester, Galway, Glasgow -Reino Unido-; Hamburgo, Hannover, Berlín, Bremen –Alemania-; Zurich, Basel, Ginebra- Suiza-; Estocolmo -Suecia-; Copenhague - Dinamarca-; Dro, Modena, Sicilia -Italia-; Paris, Bayonne -Francia-; Sao Paulo, Santos -Brasil-; Montevideo -Uruguay-; La Plata, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba- Argentina-; Los Angeles, Chicago, -USA-; La Habana-Cuba-; Guanajuato, Monterrey, Ciudad de México- México; Santa Cruz de la Sierra-Bolivia-; Cádiz-Colombia-; Melbourne- Australia, etc. En estos 13 años de existencia la compañía vivió épocas de esplendor y de desanimo como resultado del desgaste físico, emocional y económico provocado por su particular manera de hacer teatro; donde se valora la autonomía, la libertad de creación, donde se práctica la democracia y la premisa es que el teatro sea “popular, masivo, bello”. Para la compañía el norte siempre ha sido el público y este es uno de los impulsos para continuar, el otro motor es el amor y la convicción de no renunciar a sus sueños y de creer que es a través del arte, del Teatro, así con mayúscula, que se puede ser mejor persona. Que es a través de la belleza, de la poesía, que los hombres y mujeres pueden recuperar el sentido de la dignidad, de la libertad.

“…Cuando el espectador alimenta su alma con bellas obras, las que tiene ese sentido profundo de que el teatro es entretención y también es una conexión con lo mas profundo y sagrado del ser humano, no cabe duda que esa persona jamás volverá a sentirse despreciada como lo hacen a diario sistemas políticos, sociales y culturales que centran su preocupación y desvelos en la acumulación del poder”.

En este contexto Andrés, entre junio y julio del año 2001, a casi 13 años de la creación del Gran Circo Teatro, ha conseguido, por fin, que se le otorgue un espacio físico, dependiente de Bienes Nacionales para que él y su compañía se instalen con sus pertenencias y continúen con su trabajo teatral que a la fecha significan no solo montajes sino, además, talleres y eventos. Este espacio ubicado en Matucana Nº 100, recibe el nombre de ***BODEGAS TEATRALES***, ya que en épocas pasadas, habían servido de bodegas a la Dirección de Abastecimiento del Estado. Pero al cabo de unos meses este proyecto se esfuma, ya que el espacio pasa a otras manos. Asi es como Andrés y el Gran Circo Teatro, ya no tienen un espacio donde experimentar.
La impotencia, la tristeza los consume y en esa vorágine Andrés sucumbe. Muere el 3 de enero del año 2002. Pero el colectivo Gran Circo Teatro, sigue adelante, con más obstáculos que nunca, ya no está Andrés y lo esperado era que esta compañía sucumbiera pero el Gran Circo Teatro es resultado del amor, de la creatividad, del trabajo de todo un colectivo. El primer trabajo teatral, SIN Andrés Pérez Araya, es el montaje de calle “ESTANISLAO LAO, HEROE NACIONAL”, luego le siguen: “AJO, ESO NO HAY QUE DECIRLO”, TODOS SABEN QUIEN FUE, O LAS COSAS QUE LE HICIERON”, “LA LARGA TRAVESIA DE JOSÉ Y MARÍA”, “DELIRIOS DEL ALCALDE”, “DE SIRENAS Y RAMERAS” y “¿POR QUÉ?”. La mayoría de las obras mencionadas son financiadas por el Gran circo Teatro; Al decir “Financiado por el Gran Circo Teatro”, se hace referencia a que toda la realización del montaje: escenografía, vestuario, utilería, sonido, iluminación, fotografías, oficina, papelería, difusión, alimentación, preparación física, preparación vocal y todos los imponderables posibles corren por cuenta del grupo, significa que nunca hay salarios por los ensayos y aun así en los 18 años de existencia han montado casi todas las obras que han soñado; han viajado al extranjero; autogestionado giras por diversas geografías del país y cuentan con el cariño y la admiración de muchos chilenos a los que quieren llegar, por los cuales inventan y crean todo esto. En el transcurso de estos años han logrado adquirir cierta infraestructura básica para hacer posible su trabajo y poder acoger a otros grupos artísticos independientes, vocacionales y poblacionales. Juntos han realizado encuentros teatrales y culturales, haciendo realidad sus sueños personales y el sueño mas anhelado de Andrés “compartir un espacio físico a la difusión de actores, técnicos, músicos y a la gestión cultural alternativa, donde sea posible la investigación, la creación, el intercambio con otros creadores nacionales o extranjeras, donde lleguen las familias del barrio, las personas mas desprotegidas económicamente, los marginados, porqué ellos son la esencia de nuestra visión de vida, de nuestra proyección como artista. Esta motivación es por la Andrés Pérez Araya trabajo, vivió, desarrolló y potenció su creatividad, también es el norte de este colectivo. Como ellos dicen….” este es nuestro punto de unión, de reflexión con nuestra sociedad…. porque creemos que el teatro es uno de los alimentos espirituales de un pueblo… porque el teatro es lo que llena nuestra alma, este espacio maravilloso que esta en nuestro pecho que se agita, que goza, que se aprieta ante una situación, una emoción, una historia que siendo parte de una ficción es capaz de conmover al espectador.
Así conciben el arte de la representación, que siendo fantasía es verdad
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Seamos complices en la búsqueda de la belleza.

En la actualidad el Gran Circo Teatro continúa con la modalidad de trabajo basado en la confianza: Cada idea, impulso, sueño que surge en alguno de sus integrantes jamás se descarta, al contrario, se enriquece sumando opiniones, aunando creatividades, buscando soluciones, y sobre todo confiando en el otro, en el colectivo. Los objetivos y tareas en el presente son: Darle continuidad al trabajo creativo y de investigación del grupo que es una fuente de trabajo y desarrollo para actores, técnicos y personal de apoyo. Crear la escuela Gran Circo Teatro y a través de ella ser trasmisores del legado de su director tanto en el plano artístico como en el plano social, como es dignificar el trabajo del actor, de las actrices, de los técnicos de teatro, de los artistas y del público. Acoger, en calidad de aprendices activos, a jóvenes que quieran aprender y colaborar en la compañía. Preparar en el trabajo práctico diario a los futuros responsables del legado de este colectivo teatral. Investigar, experimentar y profundizar artísticamente, a través de talleres y montajes; la metodología de trabajo, que los particulariza. Reflexionar creativamente y desde el teatro las contradicciones propias del hombre, sus permanentes conflictos internos y su entorno. Dar a conocer a autores nacionales que tengan fuerte raigambre con nuestras raíces como chilenos, como latinoamericano, como hombre universal. Ser individuos responsables, activos y coherentes con la mirada que como artistas tienen del acontecer diario.


 

 

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